No fue facil, llegué al checkin con la bicicleta en la mano y el vuelo estaba cerrado, y dias despues, al volver a Paris, inmigración me dijo que yo estaba oficialmente expulsado de Francia, pais donde vivo, trabajo y donde tengo una hija. Lo primero que me pasó al llegar a Turquia, bajarme del bus en la avenida y armar la bicicleta, fue escuchar el llamado a rezar de los Musulmanes, ya mas habitual para mi pero definitivamente un sonido que se mete en los huesos, que da miedo, miedo a lo diferente. Llegué a Antalya, Turquia, des´pues de mucho haber evitado Turquia porque no habia tenido ningún propósito especial para ir, ahora tenia 4 amigos Colombianos que llegaron a Antalya a hacer shows de BMX, así que lo tomé como excusa y allá llegué con mi bicicleta.

Siempre había querido ir, ya una frase típica mia, pero ésta vez tenía un mal presentimiento, llegué tarde al aeropuerto de Paris con mi mochila y mi bicicleta completamente armada, el vuelo ya se mostraba cerrado y yo tenia mi bicicleta sin desarmar nisiquiera, la dejé escondida y fuí sin esperanzas a preguntar si había opciones, si algo he aprendido en la vida es que hay que hacer siempre el mejor esfuerzo y preguntar dos veces las cosas que nos interesan, pero ésta vez estaba poco animado, había ya pasado trabajos para poder llegar, dejé a mi hija de 2 años con su mamá (Yo soy padre soltero) y como dirian en Colombia, no se me había perdido nada en Turquia.

Sin Embargo, las mujeres del checkin, después de regañarme por llegar tarde, me pidieron mi equipaje, a lo que dije que yq volvía, fuí donde había escondido mi bicicleta y la desarmé, lo juro, en 2 minutos, metí las cosas sin ningun cuidado dentro de la bolsa y volví al checkin, el vuelo seguia cerrado pero las mujeres lo abrieron por mi y me acompañaron hasta inmigracion, por primera vez en las decenas de viajes con bici, entregué mi bicicleta en propias manos en una puerta trasera del aeropuerto. Finalmente subí al avión embriagado de intranquilidad producida cuando uno piensa que esta haciendo algo que no debería.

Armé mi bicicleta de nuevo en un barrio pobre al norte de Antalya, y cuando di los primeros pedalazos todo se aclaró: Nada me gusta mas en la vida que rodar en una ciudad extraña, oir el ruido de mi bicicleta y sentir el viento y ver a la gente, que muchas veces no se enteran de que soy un extranjero. Antalya era el lugar en donde debería estar.

He comenzado a utilizar mas Couchsurfing, y para Antalya ya tenia unas 4 ofertas de alojamiento, el problema de tener varias es decidir cual utilizar. Había una madre de dos hijos que vivia con una amiga cerca del centro, y un Turco que me ofrecia su sofa, bien lejos del centro. Para la primera noche decidí el sofá del chico Turco, llegué hasta su casa pedaleando y luego me fuí rumbo al skatepark pero primero recorrí su barrio buscando comida, vivia en una zona humilde, bastante, un escenario que me recuerda los barrios pobres bogotanos, casas a medio construir o en plena obra, andenes inexistentes y varias calles sin pavimentar, perros callejeros, mesquitas que llaman q rezas, niños jugando futbol en la calle, en fin, un barrio lleno de vida,

La primera noche monté con mis amigos en el skatepark y me quedé con ellos en su misero hotel, un inquilinato en donde tienen de 3 o 4 personas por cuarto, gente que viene de afuera para hacer shows en los hoteles, bailarines, acrobatas, ciclistas, etc son traidos con promesas desde paises como Cuba, Venezuela y Colombia, les retienen el pasaporte, los ponen en esos cuartos y a trabajar! mis amigos llebaban ya 2 meses y no habian recibido su primer sueldo.

El segundo dia vi el mar mediterraneo, ya una gran hazaña para un Bogotano, y busqué comida, era época de Ramadan, un mes en el que los musulmanes no beben ni comen hasta que el sol se pone, a eso de las 9 pm, la vida pasa lenta para ahorrar energias, restaurantes estan abiertos pero sin cientes, o con algunas personas pasando el calor en una mesa, sin bebidas. Monté de nuevo en el Skatepark y finalmente cené en casa de la mujer Turca que me había ofrecido su casa, dormí allí, un poco mal porque habia mosquitos y la lavadora lavó hasta las 2 de la mañana. El tercer dia desayuné un cafe en una terraza en el mar, salimos temprano a llevar y recojer unas mujeres de Kirijistan, empleadas de la mujer, paramos en una playa donde metí los pies en el mar y la tarde la pasé en la ciudad vieja, con calor, en la noche  fuí afuera de la ciudad para ver uno de los shows de mis amigos en un lujoso resort en medio de la nada, un hotel gigante con circo, parque de diversiones y donde llegan los turistas y se quedan hasta que toman de nuevo su avion. Regresar a casa fue dificil, esperé bus una hora y tube que pagar un taxi, un hombre gracioso con el que me tomé un cafe en una gasolinera.

Siempre comí muy bien en las noches, carne con salsas de la region, pan y una bebida.

La ultima noche fue de susto, recorrí 11 km en la bicicleta a las 11 pm, por barrios y senderos oscuros y casi campestres, vacas, perros, cerdos y ruidos de grillos mezclados con el llamado a rezar, producía miedo, una escena que bien en Colombia sería bastante peligrosa, en Colombia hay bastantes probabilidades de que alguien te robe en lugares así, pero en Turquia parecia seguro, oscuro y vibrante pero seguro.

 

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